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martes, 22 de julio de 2014

Moraleja de la Boleta de calificaciones

Muchas cosas que circulan en la red son creadas para motivar o hacer reflexionar al lector, y este es el caso de este texto que ha llegado a mis manos. Sin embargo, sirve muy bien para ilustrar la poca o nula atención que les otorgamos a nuestros hijos hoy en día. El texto dice así:

Era miércoles, 8:00 a.m., llegué puntual a la escuela de mi hijo -“No olviden venir a la reunión de mañana, es obligatoria - fue lo que la maestra me había dicho un día antes.

-“¡Pues qué piensa esta maestra! ¿Cree que podemos disponer fácilmente del tiempo a la hora que ella diga? Si supiera lo importante que era la reunión que tenía a las 8:30.

De ella dependía un buen negocio y... ¡tuve que cancelarla!



Ahí estábamos todos, papás y mamás. La maestra empezó puntual, agradeció nuestra presencia y empezó a hablar. No recuerdo qué dijo, mi mente divagaba pensando cómo resolver ese negocio tan importante, ya me imaginaba comprando esa nueva televisión con el dinero que recibiría.

¡Juan Rodríguez!” -escuché a lo lejos -“¿No está el papá de Juan Rodríguez?” - Dijo la maestra.
 “Sí aquí estoy”- contesté pasando al frente a recibir la boleta de mi hijo.

Regresé a mi lugar y me dispuse a verla. -“¿Para esto vine? ¿Qué es esto?” La boleta estaba llena de seises y sietes. Guardé las calificaciones inmediatamente, escondiéndola para que ninguna persona viera las porquerías de calificaciones que había obtenido mi hijo.

De regreso a casa aumentó más mi coraje a la vez que pensaba:

“Pero ¡si le doy todo! ¡Nada le falta! ¡Ahora sí le va a ir muy mal!” Llegue, entré a la casa, azoté la puerta y grité: - “¡Ven acá Juan!” Juan estaba en el patio y corrió a abrazarme. - “¡Papá!” - “¡Qué papá ni que nada!” Lo retiré de mí, me quité el cinturón y no sé cuántos azotes le di al mismo tiempo que decía lo que pensaba de él. “¡¡¡¡ Y te me vas a tu cuarto!!!” - Terminé.

Juan se fue llorando, su cara estaba roja y su boca temblaba.

Mi esposa no dijo nada, sólo movió la cabeza negativamente y se metió a la cocina.

Cuando me fui a acostar, ya más tranquilo, mi esposa se acercó y entregándome la boleta de calificaciones de Juan, que estaba dentro de mi saco, me dijo:

-“Léele despacio y después toma una decisión...”. Al leerla, vi que decía: BOLETA DE CALIFICACIONES Calificando a papá:

Por el tiempo que tu papá te dedica a conversar contigo antes de dormir: 6
Por el tiempo que tu papá te dedica para jugar contigo: 6
Por el tiempo que tu papá te dedica para ayudarte en tus tareas: 6
Por el tiempo que tu papá te dedica saliendo de paseo con la familia: 7
Por el tiempo que tu papá te dedica en contarte un cuento antes de dormir:  6
Por el tiempo que tu papá te dedica en abrazarte y besarte: 6
Por el tiempo que tu papá te dedica para ver la televisión contigo: 7
Por el tiempo que tu papá te dedica para escuchar tus dudas o problemas: 6
Por el tiempo que tu papá te dedica para enseñarte cosas: 7

Calificación promedio: 6.22

Los hijos habían calificado a sus papás. El mío me había puesto seis y sietes (sinceramente creo que me merecía cincos o menos) Me levanté y corrí a la recamará de mi hijo, lo abracé y lloré. Me hubiera gustado poder regresar el tiempo... pero eso era imposible. Juanito abrió sus ojos, aún estaban hinchados por las lágrimas, me sonrió, me abrazó y me dijo: -“¡Te quiero papito"! Cerró sus ojos y se durmió.

¡Despertemos papás! Aprendamos a darle el valor adecuado aquello que es importante en la relación con nuestros hijos, ya que en gran parte, de ella depende el triunfo o fracaso en sus vidas.

¿Te has puesto a pensar que calificaciones te darían hoy tus hijos? Esmérate por sacar buenas calificaciones...

Moraleja:
De este tipo de textos obtenemos varias conclusiones:
Padres que no dedican el tiempo suficiente y necesario para saber lo que sucede en el desempeño académico de sus hijos, y ayudarlos si lo requiriesen.
Padres que reaccionan de manera irracional utilizando la violencia como solución al supuesto comportamiento de sus hijos, en vez de averiguar primero qué sucede y buscar soluciones de manera conjunta.
Madres que no interceden ante el marido violento y prefieren ser parte del problema y no de la solución, al callar.

Este tipo de crianza va en contra de la salud biológica y mental del niño y es un ejemplo de violencia intrafamiliar. Un padre que acostumbra llorar y pedir perdón después de someter al hijo a golpes es prueba de inestabilidad emocional. ¿Cuánto tiempo pasará antes de que vuelva a tener otra explosión de ira como la que mostró? Nadie lo sabe y la familia seguirá callando y pensando que la actitud del padre de familia de esta historia es “normal” en todas las familias.


No repitamos estos desagradables y peligrosos patrones de comportamiento con nuestros hijos, con nuestra familia, con nadie en general. La comunicación entre todos los miembros de una familia es vital. Ante todo debe prevalecer el amor.

domingo, 20 de julio de 2014

Carta de una madre a su hija

Cuando se es joven, con frecuencia nos aburrimos de la charla de los viejos, de sus manías, de ese volver a repetir las mismas historias una y otra vez, quejarse de sus achaques. Sin embargo, conforme vamos madurando, nos damos cuenta que quizá mañana, nosotros también repetiremos la misma historia aunque pensemos en que no va a ser así. La piel se arruga, las extremidades pierden fuerzas y los recuerdos se agolpan en nuestra memoria y tenemos la necesidad de contárselo a alguien, aunque ya no recordemos si ya lo habíamos hecho. Por ello, me pareció importante recordar a los jóvenes la importancia de dedicarles unas horas diarias a nuestros padres, a través de esta carta que una madre escribió a su hija.

Mi querida hija, el día que me veas vieja te pido..., por favor, que tengas paciencia, pero sobre todo trata de entenderme.
Si cuando hablamos repito lo mismo mil veces, no me interrumpas para decirme “eso ya me lo contaste” solamente escúchame por favor. Y recordar los tiempos en que eras niña y yo te leía la misma historia, noche tras noche hasta que te quedabas dormida.
Cuando no me quiera bañar no me regañes y, por favor, no trates de avergonzarme, solamente recuerda las veces que yo tuve que perseguirte con miles de excusas para que te bañaras cuando eras niña.
Cuando veas mi ignorancia ante la nueva tecnología, dame el tiempo necesario para aprender, y por favor no hagas esos ojos ni esas caras de desesperada. Recuerda mi querida, que yo te enseñé a hacer muchas cosas como comer apropiadamente, vestirte y peinarte por ti misma y como confrontar y lidiar con la vida.
El día que notes que me estoy volviendo vieja, por favor, ten paciencia conmigo y, sobre todo, trata de entenderme.
Si ocasionalmente pierdo la memoria o el hilo de la conversación, dame el tiempo necesario para recordar y, si no puedo, no te pongas nerviosa, impaciente o arrogante. Solamente ten presente en tu corazón que lo más importante para mí es estar contigo y que me escuches.
Y cuando mis cansadas y viejas piernas no me dejen caminar como antes, dame tu mano de la misma manera que yo te las ofrecí cuando diste tus primero pasos.
Cuando estos días vengan, no te debes sentir triste o incompetente de verme así, sólo te pido que estés conmigo, que trates de entenderme y ayudarme mientras llego al final de mi vida con amor. Y con gran cariño por el regalo de tiempo y vida que tuvimos la dicha de compartir juntas, te lo agradeceré.
Con una enorme sonrisa y con el inmenso amor que siempre te he tenido, sólo quiero decirte que te amo, mi querida hija...


viernes, 18 de julio de 2014

Tú ¿de qué eres esclavo?

¿De las heridas que recibiste cuando eras pequeño?

¿De tus traumas de la infancia?
¿De lo que alguien más decidió que fueras?
¿De una relación que no te satisface?
¿De un trabajo que no disfrutas?
¿De la rutina de tu vida?

¡YA… LIBÉRATE! ¡Tira ya ese costal que llevas en la espalda!, en él guardas el resentimiento, el rencor y la culpa.

Deja ya de culpar a otros y a tu pasado por lo que no marcha bien en tu vida. Cada día tienes la oportunidad de empezar otra vez. Cada mañana, al abrir los ojos, naces de nuevo, recibes otra oportunidad para cambiar lo que no te gusta y para mejorar tu vida. La responsabilidad es toda TUYA.

Tu felicidad no depende de tus padres, de tu pareja, de tus amigos, de tu pasado… Depende sólo de TI ¿Qué es lo que te tiene paralizado?... ¿El miedo al rechazo?, ¿Al éxito?, ¿Al fracaso?, ¿Al qué dirán?, ¿A la crítica?, ¿A cometer errores?, ¿A estar solo?

¡Rompe ya las cadenas que tú mismo te has impuesto! A lo único que le debes tener miedo es a no ser tú mismo, a dejar pasar tu vida sin hacer lo que quieres, a desaprovechar esta oportunidad de mostrarte a otros, de decir lo que piensas, de compartir lo que tienes.

Tú eres parte de la vida y como todos, puedes caminar con la frente en alto. Los errores del pasado ya han sido olvidados y los errores del futuro serán perdonados. Date cuenta de que nadie lleva un registro de tus faltas, SÓLO TÚ MISMO. Ese juez que te reprocha, ese verdugo que te castiga, ese mal amigo que siempre te critica, ¡eres tú mismo! Ya déjate en paz, perdónate, sólo tú puedes lograrlo.

¿Cuándo vas a demostrar tu amor a tus seres queridos?, ¿Cuándo te queden unos minutos de vida?, ¿Cuándo les queden a ellos unos minutos de vida? El amor que no demuestres hoy, se perderá para siempre. Recuerda que la vida es tan corta y tan frágil que no tenemos tiempo que perder en rencores y estúpidas discusiones. Hoy es el día de perdonar las ofensas del pasado y de arreglar las viejas rencillas. Entrégate a los que amas sin esperar cambiarlos, acéptalos tal como son y respeta el don más valioso que han recibido… Su libertad.

Disfruta de tus relaciones sin hacer dramas. Si pretendes que todos hagan lo que tú quieres o que sean como tú has decidido, si pretendes controlar a los que te rodean, llenarás tu vida de conflicto.

Permite a otros que tomen sus propias decisiones como has de tomar las tuyas, tratando siempre de lograr lo que es mejor para todos. Así… podrás llenar tu vida de armonía.

¿Qué estás esperando para empezar a disfrutar de tu vida?… ¿Que se arreglen todos tus problemas?, ¿Que se te quiten todos tus traumas?, ¿Que por fin alguien reconozca tu valía?, ¿Que llegue el amor de tu vida?, ¿Que regrese el que se fue?, ¿Que todo te salga como tú quieres?, ¿Que se acabe la crisis económica?, ¿Que te suceda un milagro?, ¿Que por arte de magia todo sea hermoso y perfecto? ¡Despierta ya!, ¡Esta es la vida! La vida no es lo que sucede cuando todos tus planes se cumplen, ni lo que pasará cuando tengas eso que tanto deseas. La vida es lo que está pasando en este preciso instante. Tú vida en este momento es leer este párrafo, donde quiera que lo estés haciendo y con las circunstancias que te rodean ahora. En este momento tu corazón lleva sangre a todas las células de tu cuerpo y tus pulmones llevan oxígeno a donde se necesita.

En este momento algo que no podemos comprender, te mantiene vivo y te permite, ver, pensar, expresarte, moverte, reír, ¡hasta llorar si quieres! No te acostumbres a la vida, no te acostumbres a despertar todos los días y estar aburrido, o malhumorado, o preocupado. Abre tus ojos y agradece todas las bendiciones que puedes ver, agradece tu capacidad de oír el canto de los pájaros, tu música preferida, la risa de tus hijos. Pon tus manos en tu pecho y siente tu corazón latir con fuerza diciéndote: “Estás vivo, estás vivo, estás vivo”…

Yo sé que la vida no es perfecta, que está llena de situaciones difíciles. Tal vez, así es como se supone que sea. Tal vez por eso se te han brindado todas las herramientas que necesitas para enfrentarla: Una gran fortaleza que te permite soportar las pérdidas, la libertad de elegir, cómo reaccionar ante lo que sucede, el amor y el apoyo de tus seres queridos. Si te preguntas… ¿Quién soy yo para decirte todo esto? Te contestaré que no soy nadie, soy simplemente una versión diferente de lo que tú eres. Otro ser humano más entre miles de millones, pero uno que ha decidido ser libre y recuperar todo el poder de su vida… Espero que tú también decidas hacerlo.


Referencia:
El esclavo, de Francisco J. Ángel Real


miércoles, 16 de julio de 2014

Carta de un hijo a un padre

Circula en la web una carta, desconozco al autor y, supongo, se trata de una historia ficticia. Sin embargo sirve para ilustrar un poco lo que sucede en las relaciones familiares entre padres e hijos. He aquí la carta.

“Un padre que pasaba por la alcoba de su hijo se asombró al ver la cama tan bien arreglada y todo bien recogido. Entonces vio un sobre colocado de forma prominente en el centro de la cama.

Estaba dirigida a, "Papá”

Con la peor premonición, él abrió el sobre y leyó la carta con las manos temblorosas:

Estimado Papá, es con gran pesar y dolor que estoy escribiéndote. Yo tenía que escapar con mi nueva novia porque quise evitar una escena con mamá y contigo. He encontrado una pasión real con Ana y ella es tan buena, incluso con todas sus perforaciones, los tatuajes, y su ropa apretada de montar la Motocicleta. Pero no es sólo la pasión papá, ella está embarazada y Ana me dijo que estaremos muy contentos. Aunque usted no la quiera ya que ella es mucho mayor que yo, ella ya posee un remolque en los bosques y tiene una pila de leña para calentarnos durante el invierno entero. Ella quiere tener muchos más niños conmigo y ése es ahora también uno de mis sueños.

Ana me enseñó que la marihuana realmente no hiere a nadie y la estaremos cultivando para nosotros y negociándola con sus amigos para vivir, y conseguir toda la cocaína y éxtasis que queremos. Mientras tanto, esperaremos que la ciencia encuentre una cura para el SIDA para que Ana pueda mejorar, se lo merece, es una buena chica.

No te preocupes Papá, yo tengo ahora 15 años y sé cuidarme. Algún día estoy seguro de que regresaremos a visitaros para que podáis conocer a vuestros nietos y a Ana, la mujer de mi vida

Tu hijo, Miguel.

P. D: Papá nada de lo anterior es verdad. Yo estoy arriba en la casa del vecino.

Solo quise recordarte que hay cosas en la vida mucho peores que la tarjeta del informe escolar que está en mi escritorio.

¡Te quiero!
Llámame cuando pueda volver a la casa”.


Es verdad que muchas veces le damos demasiada importancia a cosas que tienen remedio, démosle más importancia a nuestra relación con nuestros hijos y nuestra familia. Valoremos en su justa medida cada cosa y no dejemos que lo realmente valioso se escape de nuestras manos, la vida es tan sólo un suspiro. Aprovéchala superando en familia los problemas que cotidianamente plantea la vida.  

lunes, 14 de julio de 2014

Tanto para aprender

La vida es un continuo y eterno aprendizaje. Aquel que piense que lo sabe todo, no sabe nada. Y, aunque en el texto que agrego líneas abajo nos muestra lo mucho que alguien aprendió, recapacitemos en que mucho de lo que se menciona no lo hemos aprendido aún, y hay tantas cosas que no se agregaron y que necesitamos aprender. Por eso comparto estas reflexiones con los lectores como una forma de análisis de vida y, si es necesario, para enmendar el camino para llegar a ser mejores personas. Y es que hay tanto por aprender…

Aprendí que la mayoría de las cosas por las que me preocupo nunca suceden.
Aprendí que cada logro alguna vez fue considerado imposible.
Aprendí que nada del valor se obtiene sin esfuerzo.
Aprendí que la expectativa es con frecuencia mejor que el suceso en sí.
Aprendí que aun cuando tengo molestias, no necesito ser una molestia.
Aprendí que nunca hay que dormirse sin resolver una discusión pendiente.
Aprendí que no debemos mirar atrás, excepto para aprender.
Aprendí que cuando alguien aclara que se trata de principios y no de dinero, por lo general se trata de dinero.
Aprendí que hay que luchar por las cosas en las que creemos.
Aprendí que las personas son tan felices como deciden serlo.
Aprendí que la mejor y más rápida manera de apreciar a otras personas es tratar de hacer su trabajo.
Aprendí que los días pueden ser largos, pero la vida es corta.
Aprendí que si tu vida está libre de fracasos, es porque no has arriesgado lo suficiente.
Aprendí que es bueno estar satisfecho con lo que tenemos, pero nunca con lo que somos.
Aprendí que podemos ganar un centavo en forma deshonesta, pero más tarde este nos costará una fortuna.
Aprendí que debo ganar el dinero antes de gastarlo.
Aprendí que debemos apreciar a nuestros hijos por lo que son y no por lo que deseamos que sean.
Aprendí que el odio es como el ácido: destruye el recipiente que lo contiene.
Aprendí que planear una venganza sólo permite que las personas que nos hirieron lo hagan por más tiempo.
Aprendí que las personas tienen tanta prisa por lograr una "buena vida" que con frecuencia la vida pasa a su lado y no la ven.
Aprendí a no dejar de mirar hacia el futuro; que todavía hay muchos buenos libros para leer, puestas de sol que ver, amigos que visitar, gente a quien amar y viejos perros con quienes pasear.
Aprendí que todavía tengo mucho que aprender.

Referencia: Libro "La culpa es de la vaca

Contribución de Ida Bianchi y Vicente López, de Rotolatinos, Argentina.

sábado, 12 de julio de 2014

¿Cómo llevarse bien con los demás?

Esta es una reflexión que nos puede ser de mucha utilidad. Sé que no es fácil ponerla en  práctica pero, lo que vale realmente la pena, es intentarlo. Te invito a leerla y a mejorar tus relaciones.

Leía hace algún tiempo, una historia que circula en la web:
“Hace algunos años laboraba en una empresa y tenía una jefa, con la que me llevaba como perros y gatos. Creo que los gatos y perros eran más civilizados que nosotros. Diario era un infierno.
Pero un día decidí cambiar. Decidí que quería llevarme bien con ella y sembré la idea en mi corazón "voy a intentarlo, si no funciona, no pasa nada".
Me sentí interiormente confortado, sereno. Y llegó el momento de la verdad. Llegué en la mañana. Ella ya estaba en su lugar. Me acerqué con la intención en mi corazón de llevarme bien con ella. La saludé. Para mi sorpresa, me recibió bien, con una sonrisa y me trató bien todo ese día.
La pregunta es ¿Fue coincidencia o yo provoqué ese cambio? Te puedo afirmar que he intentado con varias personas esto y del 100% de las personas con las que tengo problemas y siembro la idea en mi corazón, TODAS tienen cambios espectaculares hacia mí.


Descubrí, que yo mismo me predisponía mal hacia las personas. Es posible que yo tuviera razón en no llevarme bien con ellas. Pero, tuviera la razón o no, siempre que decidí llevarme bien con ellas, siempre lo logré.
Un tip importante, es que no fui con razonamientos, sino con sentimientos. Si hubiera actuado con mi mente, esta hubiera encontrado mil y un razones para decirme que sería imposible, que ellas eran las culpables y que nunca cambiarían.
Fui a ellas con mi corazón. Con mis sentimientos. Sinceramente deseaba llevarme bien con ellas y sembré la idea en mi corazón.
El corazón reconoce cuando le habla otro corazón y cuando hablas su idioma, traspasas las máscaras o bloqueos que tenga la otra persona y le llegan íntegras tus intenciones de llevarte bien con ella.
Muchos deseamos que los demás cambien. Y es posible que tengamos razón. Pero todos somos necios. El ego es más fuerte que el amor.
Y la única forma de traspasar esas defensas, es actuando con amor. Sabrás cuando lo estés haciendo, si te sientes cómodo interiormente.

Así que:
-No importa si no te llevas bien con tu pareja
-No importa que tu compañero de trabajo, busque siempre la forma de hacerte quedar mal con el jefe
-No importa que tus hijos parezcan rebeldes sin causa
-No importa que tus padres hagan ver a Atila el Huno como un pacifista

Siembra una sincera intención de llevarte bien con ellos en tu corazón. Y observa los resultados ¿Por qué no comienzas desde hoy?”.

La lección que podemos obtener de esta reflexión es que los cambios vienen de nuestro propio interior, que si esperamos a que los demás cambien podemos pasar toda la vida así. Cambiemos nosotros para ofrecer a los demás un rostro amable y, difícilmente, la gente se mostrará indispuesta hacia nosotros. La vida por sí misma ya es difícil de vivirla, hagamos más agradable nuestra estancia en ella.

Para ello, me permito proponerles diez recomendaciones para establecer buenas relaciones con los demás.
1.       Salude. No hay nada más agradable que un saludo afectuoso.
2.      Sonría. Las sonrisas muestran a otras personas de que somos fiables y que pueden cooperar con nosotros.
3.      Llame a la gente por su nombre. La música más grata para el oíd de cualquier individuo es el sonido de su propio nombre, título o cargo.
4.      Sea amigable y servicial. Si usted desea tener amigos, comience por ser uno.
5.      Sea cordial. Hable y actúe como si cada cosa que usted hace por los otros fuera realmente un placer.
6.      Muestre verdadero interés hacia la gente. Usted puede ser agradable a todo el mundo, siempre que realmente lo intente.
7.      Sea generoso en sus opiniones de los demás, y moderado en sus críticas.
8.     Sea veraz. No haga que se pierda la confianza que usted se merece.
9.      Esté alerta para prestar servicios a los demás. Lo que más valioso en la vida, es lo que hacemos por otros.
10.  Mantenga el dominio sobre sí mismo, sin importar las circunstancias. Ante situaciones difíciles, piense antes lo que va a decir o hacer.

Referencias:


miércoles, 9 de julio de 2014

El momento es ahora

Nicholas Murray Butler fue un político, pedagogo y filósofo estadounidense ganador del premio Nobel de la Paz en 1931, que decía:

"Hay tres grupos de personas: los que hacen que las cosas pasen; los que miran las cosas que pasan y los que se preguntan qué pasó."

La pregunta es ¿a cuál grupo perteneces?

¿A los que miran pasar las cosas y no desean involucrarse porque prefieren mantener el statu quo y que las cosas sigan tal cual y no arriesgar?
¿A los que ni siquiera se enteran de lo que sucede en su entorno?
¿O a los que toman riesgos y no esperan a que un golpe de suerte o Dios les resuelva sus problemas?
 
Ralph Marston nos explica que: “El momento es ahora, en este momento. Deja de esperar y empieza a hacer.
Cuando tengas la idea de hacer la diferencia, actúa en consecuencia. Vive tus sueños, poniendo tus ideas en acción rápidamente.
Cuando estás verdadera y plenamente comprometido con un resultado específico, lo logras. La adopción de medidas es lo que autentifica y asegura el compromiso.
Una vez que empiezas a tomar decisiones, has realizado una inversión. Mientras más tiempo, energía y enfoque inviertas, más motivado estarás a través de ello sin importa qué.
El impulso es esencial para cualquier logro. La adopción de medidas es la manera de crear ese impulso.
Tan pronto como decidas hacerlo, comienza a hacerlo. Da el primer paso ahora, y estarás bien en tu camino a cualquier destino que elijas”.

Después de leer esto, debemos analizar qué hemos hecho de nuestra existencia hasta ahora, que si lo que hemos realizado no corresponde a nuestras expectativas, debemos hacer algo, y pronto. Albert Einstein decía que “Locura es hacer lo mismo una vez tras otra y esperar resultados diferentes”, por ello, agrega: “si quieres que las cosas cambien no hagas siempre lo mismo”.


martes, 1 de julio de 2014

Destruyendo la autoestima de mi hijo

Cuando hablamos de “autoestima” nos referimos a la apreciación valorativa que tiene un individuo sobre sí mismo; el desarrollo de la autoestima está influenciado por el entorno social, académico y principalmente por el entorno familiar.
Los niños reciben mensajes verbales y no verbales, acerca de lo valiosos que son a través de nuestras conductas, acciones, actitudes y comportamientos; éstos mensajes no son voluntarios y se repiten en ocasiones día a día, de ahí la importancia de analizar qué mensajes estamos transmitiendo para saber si estamos fortaleciendo o destruyendo la autoestima de nuestros hijos.

¿Cómo puedo destruir la autoestima de mi hijo?

Todos los individuos tenemos necesidades psicológicas básicas tales como: el afecto, las caricias, el reconocimiento de nuestra existencia, etc; un niño buscará satisfacer dichas necesidades a través de los estímulos que recibe de sus padres.


Si los estímulos que recibe un niño son: rechazo, calificativos negativos (ej, tonto, travieso, etc.), y reconocemos su existencia únicamente cuando su conducta es negativa, entonces estamos en el mejor camino para lograr la destrucción de la autoestima.

Para hacerlo más eficiente, reforcemos con algunas frases destructivas:
·                     “mereces que nadie te quiera”
·                     “no sirves para nada”
·                     “inútil”
·                     “no deberías haber nacido”
·                     “siempre haces mal las cosas”
·                     “nunca pones atención”

Ahora agreguemos algunos mandatos falsos, haciendo hincapié en que nuestro cariño depende del logro de los mismos:
·                     “tienes que ser fuerte”
·                     “nunca debes llorar”
·                     “no debes equivocarte”
·                     “no me hagas perder el tiempo”
·                     “siempre debes obedecer

Si después de esto, aún queda algo de autoestima en su pequeño, no se limite, puede usar las siguientes armas:
·                     Búrlese de sus sentimientos
·                     Humíllelo en público
·                     Minimice los problemas que el niño tenga
·                     Evite el contacto o las demostraciones de afecto lo más que pueda.

Como podrá darse cuenta, destruir la autoestima de un niño implica un arduo esfuerzo, requiere que sea constante y persistente, es necesario repetir los estímulos día a día, por lo menos durante un año para que los resultados sean duraderos.

¿CÓMO PUEDO FORTALECER LA AUTOESTIMA DE MI HIJO?
Fortalecer la autoestima es más sencillo de lo que parece, los niños buscan recibir afecto, caricias, el reconocimiento de su existencia, etc.

Podemos comenzar con abrazarlos y acariciarlos sin necesidad de un motivo especial, sin necesidad de esperar a que realice una conducta que nos agrade, sin esperar que obtenga las mejores calificaciones en la escuela, sin esperar un día específico, simplemente: abrácelos.

Dígale a su hijo “te quiero” tan frecuentemente como pueda, no espere a que su hijo satisfaga sus expectativas para decírselo, no espere que él lo infiera, simplemente: dígaselo.

Escuche las ideas de su hijo tanto como pueda, reconozca el valor de sus aportaciones, recuerde que para los niños todo es nuevo, están descubriendo el mundo y lo que a los adultos nos puede parecer obvio, para ellos es un descubrimiento.

Si le es posible, estimule a su hijo con frases como:
·                     “bien hecho”
·                     “la práctica hace al maestro”
·                     “gracias por tus aportaciones”
·                     “valoro tu opinión”

Como podrá darse cuenta, fortalecer la autoestima de su hijo no requiere demasiado esfuerzo, solo es necesario agregar un poco de paciencia, tolerancia, respeto y sobre todo amor.


Los padres de familia tenemos en nuestras manos la formación y desarrollo de nuestros hijos; es nuestra responsabilidad brindarles las mejores herramientas para enfrentar la vida; debemos enseñarles a vivir con espontaneidad; a mantener relaciones sanas y auténticas; a tener confianza en sí mismos y en los demás; a expresar sus sentimientos y reconocer los sentimientos de otros; pero sobre todas las cosas, debemos enseñarlos a amar.


Fuente: http://www.centroapi.com.mx/2013/09/13/destruyendo-la-autoestima-de-mi-hijo/

¿La depresión puede matar?

La depresión por sí misma no es una enfermedad terminal, no mata. Pero puede conducir hacia la muerte cuando, en casos graves, se piensa en el suicidio como una solución. La depresión es una enfermedad que puede afectar a cualquier ser humano. Afecta a adolescentes y adultos; a personas de todos los colores, razas, posición económica y edad; sin embargo, pareciera afectar a más mujeres que hombres durante la adolescencia y la edad adulta. Se caracteriza por un cambio en el estado de ánimo, en el comportamiento o en la forma de pensar, puede llegar a perjudicar las funciones mentales y físicas de quien la padece.

Pero no lo confundamos con la tristeza, porque ésta es un estado de ánimo que podríamos llamar “normal”. El sentimiento de tristeza, normalmente tiene una duración breve, en cambio un estado depresivo es aquel que dura más de dos semanas.
Una persona de quien no mencionaremos su nombre, publicó este mensaje en internet:
“Soy una persona muy inteligente, con muchas bendiciones y me apena sentir como me siento, saber que no me escuchan en mi familia me provoca arrancarme el corazón, y esto me apena. Aún más a pesar que soy maestra y se supone debo mostrar lo bonita que es la vida. Tal vez sean también las pérdidas de 2 miembros de mi familia, pero esta depresión ya me lleva años, desde que era niña y viví cosas que me robaron mi inocencia…”

La depresión puede presentarse por distintas causas. El principal motivo es la pérdida de algo o de alguien: pérdida del trabajo, bienes, perder a un ser querido, a la pareja, la salud, problemas familiares, soledad, estrés cotidiano, o simplemente por pérdida del interés en lo que antes nos agradaba. Cuando se pierde la salud en casos de enfermedades terminales, conduce a algunas personas a estados depresivos en donde se convencen de que la muerte es la mejor solución para ellos, y que el mundo estaría mejor sin ellos.

La depresión se manifiesta generalmente como tristeza, se llora con facilidad con o sin motivo definido, aislamiento, falta de concentración, trastornos del sueño, inestabilidad emocional, trastornos en la alimentación, agitación e ideas de suicidio. La depresión, incluso, alcanza a la estabilidad emocional de algunos niños. Y las mujeres tienen un mayor índice de prevalencia de esta enfermedad debido a problemas hormonales, antes o después de la menstruación. Durante el embarazo o después del parto, y en la menopausia.

La buena noticia es, que sí tiene cura. El tratamiento de la depresión y su efectividad, depende de la naturaleza y severidad de la depresión de la que se trate. Actualmente existen tratamientos muy eficaces para tratar la depresión. Por ello, es importante que la persona que sospeche estar en un estado depresivo. Cuando aparezcan los primeros síntomas, acuda a un especialista de la salud, con un psicólogo. Antes de que la enfermedad la inmovilice.

Fuente: http://www.centroapi.com.mx/2014/06/15/la-depresi%C3%B3n-puede-matar/