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jueves, 21 de febrero de 2013

¡Hasta que me cayó el veinte!

La locución ¡ya me cayó el veinte! Es utilizada con mucha frecuencia en México cuando, finalmente, logramos entender algo que, por alguna razón, no habíamos captado. La expresión, menciona la página web Cápsulas de la lengua, tiene origen en la época en que los teléfonos públicos y otras máquinas de ranura, funcionaban con una moneda de veinte centavos. Una vez que se lograba la comunicación o que funcionará la máquina, se escuchaba caer la moneda en el recipiente o caja para ese propósito, y entonces se acostumbraba decir: «ya cayó el veinte ». Cuando no se lograba establecer la comunicación o la máquina no lograba funcionar, el veinte era devuelto y podía recogerse. De esta locución, los mexicanos hicimos la analogía al momento en que captamos el sentido de una expresión o intención y finalmente logramos entender algo.
 
Arturo Ortega Morán del mismo sitio web de referencia, menciona que en otras latitudes existen locuciones parecidas al mismo tema. Así, en Inglaterra dicen: «the penny has dropped» (el penique ha caído). La expresión surgió por comparación con las viejas máquinas de ranura de la época victoriana, donde un juego funcionaría sólo cuando el penique (moneda inglesa) cayera. En Alemania dicen: «Jetzt ist bei mir der groschen gefallen!», que traduce como «me cayó el groschen»; donde groschen  es una vieja moneda alemana, y se usa también para decir «ya entendí». En hebreo existe la expresión «Nafal Ha-asimón» (cayó el asimón ), cuya expresión significa «ya se entendió». En Rumania dicen «mi-a picat fisa» (me cayó la ficha), y en Argentina «me cayó la ficha»; en Venezuela «me cayó la locha» y en Brasil «caiu a ficha».
 
Como puede observarse, en todos los casos se menciona una moneda que cae a un teléfono público o a una máquina de ranura, y cuyo significando es el mismo en los casos mencionados. De alguna u otra manera, las expresiones pasan a través del tiempo y de las culturas preservando el mismo significado con muy pequeñas diferencias.
¡Hasta que me cayó el veinte!

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