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domingo, 20 de julio de 2014

Carta de una madre a su hija

Cuando se es joven, con frecuencia nos aburrimos de la charla de los viejos, de sus manías, de ese volver a repetir las mismas historias una y otra vez, quejarse de sus achaques. Sin embargo, conforme vamos madurando, nos damos cuenta que quizá mañana, nosotros también repetiremos la misma historia aunque pensemos en que no va a ser así. La piel se arruga, las extremidades pierden fuerzas y los recuerdos se agolpan en nuestra memoria y tenemos la necesidad de contárselo a alguien, aunque ya no recordemos si ya lo habíamos hecho. Por ello, me pareció importante recordar a los jóvenes la importancia de dedicarles unas horas diarias a nuestros padres, a través de esta carta que una madre escribió a su hija.

Mi querida hija, el día que me veas vieja te pido..., por favor, que tengas paciencia, pero sobre todo trata de entenderme.
Si cuando hablamos repito lo mismo mil veces, no me interrumpas para decirme “eso ya me lo contaste” solamente escúchame por favor. Y recordar los tiempos en que eras niña y yo te leía la misma historia, noche tras noche hasta que te quedabas dormida.
Cuando no me quiera bañar no me regañes y, por favor, no trates de avergonzarme, solamente recuerda las veces que yo tuve que perseguirte con miles de excusas para que te bañaras cuando eras niña.
Cuando veas mi ignorancia ante la nueva tecnología, dame el tiempo necesario para aprender, y por favor no hagas esos ojos ni esas caras de desesperada. Recuerda mi querida, que yo te enseñé a hacer muchas cosas como comer apropiadamente, vestirte y peinarte por ti misma y como confrontar y lidiar con la vida.
El día que notes que me estoy volviendo vieja, por favor, ten paciencia conmigo y, sobre todo, trata de entenderme.
Si ocasionalmente pierdo la memoria o el hilo de la conversación, dame el tiempo necesario para recordar y, si no puedo, no te pongas nerviosa, impaciente o arrogante. Solamente ten presente en tu corazón que lo más importante para mí es estar contigo y que me escuches.
Y cuando mis cansadas y viejas piernas no me dejen caminar como antes, dame tu mano de la misma manera que yo te las ofrecí cuando diste tus primero pasos.
Cuando estos días vengan, no te debes sentir triste o incompetente de verme así, sólo te pido que estés conmigo, que trates de entenderme y ayudarme mientras llego al final de mi vida con amor. Y con gran cariño por el regalo de tiempo y vida que tuvimos la dicha de compartir juntas, te lo agradeceré.
Con una enorme sonrisa y con el inmenso amor que siempre te he tenido, sólo quiero decirte que te amo, mi querida hija...


sábado, 12 de julio de 2014

¿Cómo llevarse bien con los demás?

Esta es una reflexión que nos puede ser de mucha utilidad. Sé que no es fácil ponerla en  práctica pero, lo que vale realmente la pena, es intentarlo. Te invito a leerla y a mejorar tus relaciones.

Leía hace algún tiempo, una historia que circula en la web:
“Hace algunos años laboraba en una empresa y tenía una jefa, con la que me llevaba como perros y gatos. Creo que los gatos y perros eran más civilizados que nosotros. Diario era un infierno.
Pero un día decidí cambiar. Decidí que quería llevarme bien con ella y sembré la idea en mi corazón "voy a intentarlo, si no funciona, no pasa nada".
Me sentí interiormente confortado, sereno. Y llegó el momento de la verdad. Llegué en la mañana. Ella ya estaba en su lugar. Me acerqué con la intención en mi corazón de llevarme bien con ella. La saludé. Para mi sorpresa, me recibió bien, con una sonrisa y me trató bien todo ese día.
La pregunta es ¿Fue coincidencia o yo provoqué ese cambio? Te puedo afirmar que he intentado con varias personas esto y del 100% de las personas con las que tengo problemas y siembro la idea en mi corazón, TODAS tienen cambios espectaculares hacia mí.


Descubrí, que yo mismo me predisponía mal hacia las personas. Es posible que yo tuviera razón en no llevarme bien con ellas. Pero, tuviera la razón o no, siempre que decidí llevarme bien con ellas, siempre lo logré.
Un tip importante, es que no fui con razonamientos, sino con sentimientos. Si hubiera actuado con mi mente, esta hubiera encontrado mil y un razones para decirme que sería imposible, que ellas eran las culpables y que nunca cambiarían.
Fui a ellas con mi corazón. Con mis sentimientos. Sinceramente deseaba llevarme bien con ellas y sembré la idea en mi corazón.
El corazón reconoce cuando le habla otro corazón y cuando hablas su idioma, traspasas las máscaras o bloqueos que tenga la otra persona y le llegan íntegras tus intenciones de llevarte bien con ella.
Muchos deseamos que los demás cambien. Y es posible que tengamos razón. Pero todos somos necios. El ego es más fuerte que el amor.
Y la única forma de traspasar esas defensas, es actuando con amor. Sabrás cuando lo estés haciendo, si te sientes cómodo interiormente.

Así que:
-No importa si no te llevas bien con tu pareja
-No importa que tu compañero de trabajo, busque siempre la forma de hacerte quedar mal con el jefe
-No importa que tus hijos parezcan rebeldes sin causa
-No importa que tus padres hagan ver a Atila el Huno como un pacifista

Siembra una sincera intención de llevarte bien con ellos en tu corazón. Y observa los resultados ¿Por qué no comienzas desde hoy?”.

La lección que podemos obtener de esta reflexión es que los cambios vienen de nuestro propio interior, que si esperamos a que los demás cambien podemos pasar toda la vida así. Cambiemos nosotros para ofrecer a los demás un rostro amable y, difícilmente, la gente se mostrará indispuesta hacia nosotros. La vida por sí misma ya es difícil de vivirla, hagamos más agradable nuestra estancia en ella.

Para ello, me permito proponerles diez recomendaciones para establecer buenas relaciones con los demás.
1.       Salude. No hay nada más agradable que un saludo afectuoso.
2.      Sonría. Las sonrisas muestran a otras personas de que somos fiables y que pueden cooperar con nosotros.
3.      Llame a la gente por su nombre. La música más grata para el oíd de cualquier individuo es el sonido de su propio nombre, título o cargo.
4.      Sea amigable y servicial. Si usted desea tener amigos, comience por ser uno.
5.      Sea cordial. Hable y actúe como si cada cosa que usted hace por los otros fuera realmente un placer.
6.      Muestre verdadero interés hacia la gente. Usted puede ser agradable a todo el mundo, siempre que realmente lo intente.
7.      Sea generoso en sus opiniones de los demás, y moderado en sus críticas.
8.     Sea veraz. No haga que se pierda la confianza que usted se merece.
9.      Esté alerta para prestar servicios a los demás. Lo que más valioso en la vida, es lo que hacemos por otros.
10.  Mantenga el dominio sobre sí mismo, sin importar las circunstancias. Ante situaciones difíciles, piense antes lo que va a decir o hacer.

Referencias:


viernes, 17 de agosto de 2012

Instantes


... contemplaría más atardeceres
Si pudiera vivir nuevamente mi vida, 
en la próxima trataría de cometer más errores. 
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más. 
Sería más tonto de lo que he sido, 
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad. 
Sería menos higiénico. 
Correría más riesgos, 
haría más viajes, 
contemplaría más atardeceres, 
subiría más montañas, nadaría más ríos. 
Iría a más lugares adonde nunca he ido, 
comería más helados y menos habas, 
tendría más problemas reales y menos imaginarios. 

Yo fui una de esas personas que vivió sensata 
y prolíficamente cada minuto de su vida; 
claro que tuve momentos de alegría. 
Pero si pudiera volver atrás trataría 
de tener solamente buenos momentos. 

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, 
sólo de momentos; no te pierdas el ahora. 

Yo era uno de esos que nunca 
iban a ninguna parte sin un termómetro, 
una bolsa de agua caliente, 
un paraguas y un paracaídas; 
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano. 

Si pudiera volver a vivir 
comenzaría a andar descalzo a principios 
de la primavera 
y seguiría descalzo hasta concluir el otoño. 
Daría más vueltas en calesita, 
contemplaría más amaneceres, 
y jugaría con más niños, 
si tuviera otra vez vida por delante. 

Pero ya ven, tengo 85 años... 
y sé que me estoy muriendo.

Poema atribuido a Borges, pero cuyo real autor sería Don Herold o Nadine Stair. 






sábado, 15 de enero de 2011

Reflexiones de un padre

PAPÁ, OLVIDA
Era una mañana como cualquier otra. Yo, como siempre, me hallaba de mal humor. Te regañé porque estabas tardando demasiado en desayunar, te grité porque no parabas de jugar con los cubiertos y te reprendí porque masticabas con la boca abierta.

Comenzaste a refunfuñar y entonces derramaste la leche sobre tu ropa. Furioso te volví a regañar y te empujé para que fueras a cambiarte de inmediato.

Camino a la escuela no hablaste. Sentado en el asiento del auto llevabas la mirada perdida. Te despediste de mi tímidamente y yo sólo te advertí que no te portaras mal.

Por la tarde, cuando regresé a casa después de un día de mucho trabajo, te encontré jugando en el jardín. Llevabas puestos tus pantalones nuevos y estabas sucio y mojado. Frente a tus amiguitos te dije que debías cuidar la ropa y los zapatos; que parecía no interesarte mucho el sacrificio de tus padres para vestirte. Te hice entrar a la casa para que te cambiaras de ropa y mientras marchabas delante de mi te indiqué que caminaras erguido.

Más tarde continuaste haciendo ruido y corriendo por toda la casa. A la hora de cenar arrojé la servilleta sobre la mesa y me puse de pie furioso porque no parabas de jugar. Con un golpe sobre la mesa grité que no soportaba más ese escándalo y subí a mi cuarto.

Al poco rato mi ira comenzó a apagarse. Me di cuenta de que había exagerado mi postura y tuve el deseo de bajar para darte una caricia, pero no pude. ¿Cómo podía un padre, después de hacer tal escena de indignación, mostrarse sumiso y arrepentido?

Luego escuché unos golpecitos en la puerta. “Adelante”, dije, adivinando que eras tú. Abriste muy despacio y te detuviste indeciso en el umbral de la habitación. Te miré con seriedad y pregunté: “¿Te vas a dormir? ¿Vienes a despedirte?”

No contestaste. Caminaste lentamente con tus pequeños pasitos y sin que me lo esperara, aceleraste tu andar para echarte en mis brazos cariñosamente. Te abracé… y con un nudo en la garganta percibí la ligereza de tu delgado cuerpecito. Tus manitas rodearon fuertemente mi cuello y me diste un beso suavemente en la mejilla. Sentí que mi alma se quebrantaba.”Hasta mañana papito” me dijiste.

¿Qué es lo que estaba haciendo? ¿Por qué me desesperaba tan fácilmente? Me había acostumbrado a tratarte como a una persona adulta, a exigirte como si fueras igual a mí y ciertamente no eras igual.

Tú tenias unas cualidades de las que yo carecía: eras legítimo, puro, bueno y, sobre todo, sabías demostrar amor.

¿Por qué me costaba tanto trabajo? ¿Por qué tenía el hábito de estar siempre enojado? ¿Qué es lo que me estaba aburriendo? Yo también fui niño. ¿Cuándo fue que comencé a contaminarme?

Después de un rato entré a tu habitación y encendí con cuidado una lámpara. Dormías profundamente. Tu hermoso rostro estaba ruborizado, tu boca entreabierta, tu frente húmeda, tu aspecto indefenso como el de un bebé.

Me incliné para rozar con mis labios tu mejilla, respiré tu aroma limpio y dulce. No pude contener el sollozo y cerré los ojos. Una de mis lágrimas cayó en tu piel. No te inmutaste. Me puse de rodillas y te pedí perdón en silencio. Te cubrí cuidadosamente con las cobijas y salí de la habitación.

Si Dios me escucha y te permite vivir muchos años, algún día sabrás que los padres no somos perfectos, pero sobre todo, ojalá te des cuenta de que, pese a todos mis errores, te amo más que a mi vida.

Autor: W. Livingstone Larned

 Dedicado a mi  padre y a todos los padres del mundo.

viernes, 31 de diciembre de 2010

¡¡¡¡¡Feliz año nuevo 2011!!!!!

A todos los lectores que me hacen el favor de leer las líneas que escribo a lo largo del año, y a quienes no me han leído, a todos deseo que en este nuevo año 2011 cristalicen sus más caros anhelos de éxito, salud y amor. Estos son los deseos de su amigo Kaín.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Ex-esposa que lamentará su divorcio de por vida ...

Querido esposo:

Te escribo esta carta para decirte que te dejo para siempre.
Fui una buena mujer para ti estos siete años y lo he demostrado.
Estas dos últimas semanas han sido un infierno.
Tu jefe llamó para decirme que habías renunciado al trabajo hoy y esto fue el colmo.
La semana pasada, cuando llegaste a casa no te diste cuenta que me había cortado el pelo y arreglado las uñas, cociné tu comida favorita y hasta me puse un nuevo negligé.
Llegaste a casa y comiste en dos minutos, y te fuiste directo a dormir después de ver el juego.
No me dices que me amas, no me tocas ni nada.
Ya sea que me estés engañando o si no me amas más, lo que haya sido, el caso es que yo ya me he ido.
 

P.D. Si estás tratando de encontrarme, no lo hagas. ¡Tu hermano y yo nos mudamos a Virginia del Oeste juntos! ¡Que seas feliz!
Tu ex-esposa

Querida Ex-esposa:
Nada me habría causado más alegría que recibir tu carta.
Es cierto que tú y yo hemos estado casados por siete años, aunque una buena mujer está muy lejos de que lo hayas sido.
Me paso viendo los deportes para tratar de no escuchar tus constantes reproches.
Lástima que no funcionara. Me di cuenta de cuando te cortaste el cabello la semana pasada, lo primero que me vino a la mente fue "¡Te ves como un hombre!"
Mi madre me enseñó a no decir nada si no tengo nada bueno que decir.
Cuando cocinaste mi comida favorita, debes haberme confundido con mi hermano, porque yo dejé de comer cerdo hace siete años.
Me fui a dormir cuando tenías ese nuevo negligé porque el precio estaba todavía prendido en él.
Recé pidiendo que fuera coincidencia que mi hermano me hubiera pedido prestado cincuenta dólares hoy por la mañana y la etiqueta de tu negligé decía $ 49.99.
Aún después de todo esto, aún te amaba y sentía que podíamos solucionarlo. Por eso cuando descubrí que me había sacado diez millones de dólares en la lotería, renuncié a mi trabajo y compré dos boletos para Jamaica. Pero cuando llegué a casa, ya te habías ido. Todo sucede por una razón, creo.
Espero que tengas la vida plena que siempre quisiste.
Mi abogado me dijo que con la carta que escribiste, no tienes derecho a recibir un centavo de mí. Así que cuidate mucho.
 

P.D. No sé si alguna vez te dije esto, pero Carlos, mi hermano nació Carla. Espero que eso no sea ningún problema.

Firmado,
¡Rico y libre!

viernes, 24 de septiembre de 2010

Los 8 peores jefes con quienes trabajar

Entre tener que presentarse en el trabajo y tener que hacer realmente el trabajo, realmente a nadie le gusta tener un trabajo. Pero no hay nada peor que trabajar para uno de estos ocho molestos jefes. 


8. El jefe mejor amigo
Este jefe se cree que los empleados felices son trabajadores productivos. Pero, lamentablemente, también piensa que el tratarlo como uno de sus amigos lo hará un empleado feliz. Así que siempre le invita a beber o a su casa los fines de semana. Lo que no se da cuenta usted es que la "ronda" con su jefe es muy parecido a "trabajar". Y a nadie le gusta eso. 

Sus típicas conversaciones son: 

Jefe: (Mientras le oprime el brazo.) ¡Qué buen deportista¡ ¿Vió el partido el domingo? ¡Eh, muchacho, seguro fue extraordinario! Le echamos de menos en Applebee's, hombre. Es en serio fuera de broma. ¡Sí! 

Usted: Si... siento habérmelo perdido. Suena divertido. 

Jefe: No se preocupes, amigo. Podemos ir este fin de semana. (Le pone a usted una llave en la nuca.) ¡No me voy de Applebee's hasta que le vea libar un tarro de cerveza! ¡O estás despedido! Estoy bromeando, hermano. Pero tiene que ir hombre. ¡Sí! 

Usted: Bueno, yo iba a ver el partido solo con mis hijos. No lo hago a menudo como quisiera ... 

Jefe: Tráigalos con usted, ¡ Que vean lo que el viejo puede hacer! 

Usted: Pero, yo ... 

Jefe: (Mientras le quita la llave) Hey, pasando a otro asunto, ¿no tien los archivos listos Jenkins? Realmente los necesito para mi informe trimestral a la Junta de Socios de este viernes. 

Usted: Ya casi termino con ellos. Los tendrá usted para el jueves. 

Usted: No hay problema, amigo! No quiero que piense que soy "El hombre" o algo así. Soy uno de ustedes ... un engranaje en la rueda. Sí, señor. La sal de la tierra. Pero en serio, Applebee's ¡Piense en eso! Sí! 
7. El jefe "¿Tú que opinas?"
Te tratan a cada decisión en la oficina como si fuera un joven de 17 años de edad en una fiesta de pijamas; decidir sí o no se debe perder la virginidad con su novia de tres años y medio. Tienen total desprecio por el hecho de que en realidad podría estar trabajando en algo importante, en lugar de interrumpirle para que decida en si cambiar o no el tipo de letra en las tarjetas de visita. 

(Está trabajando discretamente en su escritorio cuando un toquido se oye en la pared junto a usted) 

Jefe: Oiga, ¿ocupado? ¿Puedo distraer su mente un minuto? 

Usted: Es que en realidad, estoy en medio de... 

Jefe: Claro, recibí este e-mail de la empresa sobre un seminario para aumentar la productividad. Me dijeron que no tenía que ir, pero no lo sé. ¿Qué le parece? 

Usted: No lo sé. 

Jefe: Quieren que vaya ¿eh? No me lo enviarían si no querían que fuera, ¿no? 

Usted: No lo sé. 

Jefe: Sí, tiene razón. Definitivamente debo ir. Gracias. 
6. El jefe callado, meditabundo 
No importa lo que haga, este jefe es siempre imposible de adivinar, callado, estoico como una roca. ¿Está contento con su trabajo o está a punto de despedirlo? Usted podría revisar mejor su trabajo, incluso quedarse hasta tarde, ir más allá, pero este jefe nunca muestra gratitud y en su lugar sólo le trata como un padre decepcionado. 

Usted: Aquí está el informe que pidió. 

El jefe: Meditando en silencio: ... 

Usted: Hice copias de color cotejadas y encuadernadas a mano con un cuero raro de Indonesia. También creé carátulas personalizadas para todos los que estarán en la reunión utilizando sus fotos del anuario de la preparatoria y con caligrafía de 14 quilates de oro. 

Jefe: Déjalas en mi escritorio. 

Usted: Y también, pagué a un escritor del cielo para escribir el nombre de la empresa de nuestros clientes en el cielo, justo cuando termine la reunión. Lo he pagado yo mismo, para reducir costos, ya sabe. Siempre estoy pensando en eso. 

Jefe: Eso es todo. 

Usted: ¿Dígame hice bien? 

Jefe: ¿Qué? 

Usted: Lo siento. Estaré en mi escritorio. 
5. Él se queda hasta tarde y le hace quedarse con él, porque odia a su familia 
Recibe varias llamadas de su cónyuge durante el día o bien, está molesto por un comentario despectivo que hizo anoche sobre el carácter de Patrick Dempsey en Grey's Anatomy, o de un maestro de la escuela de su hijo, quejándose del niño al ser atrapado "orinándose en la jaula de los cerdos de Guinea de los alumnos de 4º grado." Después de recibir la llamada, normalmente sale de su oficina y le deja saber que esta noche será larga porque algún proyecto que veinticinco segundos antes, o bien no existía o que previamente creyó se había terminado. Si hace alguna pregunta de por qué se va a quedar tarde, preparese para sentir la furia de 20 años de un matrimonio de mierda. 

(El jefe que se queda hasta tarde sale de su oficina y toma una respiración profunda, de pie en silencio durante un par de segundos. Camina hacia su escritorio.) 

Jefe: ¿Dónde guardamos los registro de nuestras cuentas de pago? 

Usted: En la computadora. 

Jefe: Debemos tener copias en papel. Haga que los impriman en cuadriplicado, a partir de 2003. Archívelos, uno por nombre, uno por fecha, uno por importe pagado, y uno por espesor. Esto tiene que estar hecho antes de irnos. 

Usted: ¿Podríamos hacerlo mañana? El hecho es que algunos de nosotros tenía planes para ir a ver... 

Jefe: ¡Cree que yo no tengo planes? ¿Cree que quiero estar aquí en vez de en casa con mi familia que amo? 
4. El Jefe que le obliga a hacer su trabajo mierda 
Su puesto podría ser Jefe de Redacción, Gerente Regional o Vicepresidente, pero el jefe todavía podría encontrar la forma de convertirle en su secretario. 

Jefe: Hey John, ¿puede venir a mi oficina cuando tenga un segundo? 

Usted: Claro. 

Jefe: Ah, y de camino, ¿podría traerme un café expreso doble con dos de Splenda y un poco de leche descremada? 

Usted: No tenemos para hacer café expreso aquí. Tendría que salir a buscarlo. 

Jefe: Gracias. 
3. El jefe micro-gerente 
Este jefe trata a sus empleados como si fueran un grupo de campistas con retraso mental que han sido llevados a un parque acuático para todo el día. Cada vez que le dan hasta la más pequeña tarea, el micro-gerente lo checa cada cinco minutos, sólo para asegurarse de que no se retrasa cuando le pidió que hiciera una lista de 11 nombres en orden alfabético. Luego, después de que lo ha hecho sentirse como un bebé al que le dijo cómo hacer Dody, intenta suavizarlo diciendo que él sólo se preocupa por usted. 

(Y estás a punto de oprimir "copiar" en la fotocopiadora) 

Jefe: Hey, configuró la máquina en color ¿no? 

Usted: Sí, usted dijo copias en color. 

Jefe: Correcto, por lo que pulsó el botón de color, antes de oprimir el botón de copiar, ¿no? 

Usted: Si. 

Jefe: Y luego escribió un 1 y un 5 por quince ejemplares, porque si no hace eso, no sabrá cuántas copias a realizar. 

Usted: (Apretando los dientes) Sí. 

Jefe: Muy bien, a lo suyo. Sólo quería asegurarme de que todo estaba bien y no tenga que hacer ningún trabajo adicional. Estas máquinas copiadoras totalmente automatizadas son un poco locas. 
2. El Jefe que se queda con todos los méritos 
No importa cuántos fines de semana vaya a la oficina o cuantas noches le ponga a un proyecto, este jefe se roba todo el crédito por su duro trabajo. A pesar de no proveer con ideas ni trabajo real en la creación de su último informe, él / ella utiliza siempre el "Yo" en lugar de "Nosotros", cuando lo presenta a sus superiores. 

(En una sala de conferencias con el Presidente de su empresa) 

Jefe: Después de muchos de fines de semana y un sinfín de largas noches aquí en la oficina, finalmente terminé el reporte de la Cuenta Primus Telecommunications. Y le puedo decir que, todo mi esfuerzo valió la pena. 

Presidente: Bien hecho. Realmente apreciamos todo el tiempo y la energía que gastó en ello. Si esto sale bien, puedo decirle con seguridad que se le dará una promoción. Yo no sé cómo hace todo esto usted sólo. Probablemente debería contratar más gente para ayudarle. 

Jefe: ¿Qué puedo decir, me encanta trabajar, señor. 

Usted: Ahhh, mierda. 
1. El jefe pasivo agresivo 
Está aterrorizado de una confrontación real, así que a cambio hace comentarios sarcásticos sobre su desempeño, hasta obtener la respuesta que está buscando. Luego, una vez que usted responda con seriedad y conscientes de que su agresión pasiva lo ha forzado a hacer lo que quiere que haga, pregunta en voz alta a otros compañeros de trabajo acerca de por qué usted no puede tomar lo que era tan claramente una broma perfectamente elaborada, . 

(Usted va caminando por la puerta son las 6:15) 

Jefe: Hey, tratando de alcanzar "hora feliz", ¿eh? 

Usted: No, de hecho mi hija está enferma y quería llegar a casa un poco más temprano. 

Jefe:Eso está bien, voy a terminar esos informes por usted amigo. 

Usted: Yo voy a terminar los informes en casa. 

Jefe: ¡Vaya, relájese hombre! ¡Sólo estoy bromeando! (lo señala a usted mientras mira a otros empleados) ¡Miren este hombre, el señor serio! ¡Ja, ja! 

martes, 10 de agosto de 2010

¿Nota de vergüenza o Carta de recomendación?

Esta es una nota que un vecino apenado por lo que estaba sucediendo muy cerca de su casa, decidió enviar a su vecino. Sin embargo no sé si realmente estaba apenado por reclamarle su actitud o era de envidia. Veamos por qué:

Estimado vecino:
Esta es una nota un poco extraña de escribir, pero lo hago debido a que todos los vecinos de nuestra pequeña cuadra hemos sido interrumpidos por tí y tu amiga haciendo el amor. Apreciaríamos si ambos fuesen más conscientes del nivel de ruido durante sus actividades románticas... fundamentalmente, estamos felices que ustedes, amigos, estén teniendo tan fabuloso sexo, pero ¿podrían bajarle un poco?

¡Muchas gracias!

lunes, 12 de julio de 2010

Invitación y agradecimiento a los lectores



No mereciese yo mas huella, que la que dejé caer por donde anduve, mas no por ello quisiera privarme sin pecar de vanidoso, de aportar algo a la humanidad, que por sutil que fuese, superara el hecho de consumir el aire que comparto con el resto de seres vivientes en este planeta, ya posean capacidad para pensar o no y sean conscientes de sí mismos.

La capacidad de pensar es la que nos hace gozar, disfrutar, temer o sufrir de acontecimientos que ni siquiera pertenecen al presente sino que ya ocurrieron, que prevemos, deseamos o tememos que ocurran.

Varios serían los sentimientos que nos manejan a su antojo a lo largo de nuestra existencia, amor, odio, temor, placer, etc. Mas sería el AMOR el único capaz por sí mismo de hacer aflorar a cualquiera de los demás y el que más palabras y textos desgastó en grabados y escritos a través de la historia.

Las personas no seríamos tales sin la capacidad de pensar, sentir y tomar decisiones de manera autónoma, los sentimientos nos acompañan para bien o para mal constantemente, y es mucha la dedicación y empeño otorgados a la causa de expresarlos, ocultarlos, disfrutarlos, trasmitirlos o inclusive querer controlarlos, esta última, resultando tarea más que retadora, formando así parte del eje de nuestra propia existencia.

En cualquier caso el uso de este tránsito entre lo que llamamos nacer y morir, nunca cae en la indiferencia absoluta entre aquellos que nos rodean, con lo que con mayor o menor intensidad o popularidad, modificamos irremediablemente no ya el presente sino a posteriori, ese otro transito de los demás, construyendo así con todo ello, una cadena sin principio ni final, con la que nos formamos unos a otros elaborando colectivos y sociedades.

Un gran número de personas en todo el mundo, guían sus pasos entre bastidores y parámetros marcados por religiones o creencias, ya sean impuestas o no, creyéndose todos ellos individual o colectivamente poseedores de la verdad absoluta, cuando ésta ni tan siquiera exista en realidad, aunque apartando todas esas
limitaciones sociales o morales, llámeseles como se quiera, lo innegable es que en sí mismo, por su capacidad de pensar, sentir y analizar, el ser humano posee una capacidad infinita para dar y recibir en todos los aspectos y lo que es mas importante aún, de ser consciente de todo ello, gozando o padeciendo en consecuencia todo cuanto acontece en la vida, cuya cotidianeidad no sería mas que el resultado del cúmulo de circunstancias sucesivas y continuadas de cuanto acontece en nuestro entorno donde, de igual manera, nosotros participamos constantemente a través de nuestras decisiones ya sean espontáneas o premeditadas.

Dejando aparte el bien o el mal, términos inventados por nosotros mismos, yo no quisiera con tanta palabrería aburrir a ese lector ocasional, que tras aguantar mi humilde exposición hubiese llegado hasta aquí, además de mi enhorabuena por ello y agradecimiento, sino crear al menos por un momento, conciencia de esa influencia que continua e irremediablemente provocamos y recibimos del resto de personas, para invitar si se desea, a actuar positivamente y en consecuencia, modificando aunque sea sutilmente muestro comportamiento de cara a los demás de manera más acorde a lo que realmente queremos, sobretodo en aquellos aspectos donde nos resulte gratuito, como el hecho de mostrarse amables o regalar una sonrisa a los demás, cuando con ello no perdemos nada y contribuimos a que este tránsito entre el nacer y el morir que llamamos vida, sea más agradable, gratificante y digno de nosotros mismos

Sirvan estas líneas a modo de homenaje y agradecimiento a cuantos se cruzaron en mi camino y me aportaron alguna porción de esa esencia de la vida, cuyo conjunto hizo y hace que ésta merezca la pena ser transitada, especialmente a aquellos cuya capacidad de disfrutar haciendo disfrutar a otros, admiro, venero y agradezco, cuyo afán por ello les deseo sea devuelto merecidamente día tras día.

Este agradecimiento es de Pablo S. D., y me ha gustado que lo tomo prestado.

La historia de los hashtags

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