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miércoles, 3 de agosto de 2016

Jure Grando ¿el primer vampiro europeo de la historia?

Durante siglos se ha hablado de la existencia de los vampiros. Estas historias se han mezclado entre mitología y folclore en diferentes culturas de todo el mundo. Se ha cuentan historias sobre entidades demoníacas y espíritus que acostumbraban beber sangre, y que antecedieron a los vampiros. Desde culturas como la mesopotámica, la judía, la griega y la romana tienen dentro de su folclore, historias de las que ya hablaremos en otra ocasión.

Sin embargo, se cree que lo que hoy conocemos como “vampiro” se originó en el sureste de Europa a partir del siglo XVIII. La creencia de seres sobrenaturales fue tan habitual en algunas zonas que provocaron casos de histeria colectiva, lo que llevó a  ejecuciones públicas de personas sospechosas de ser tales vampiros. Durante el siglo XVIII hubo un frenesí de avistamientos de vampiros en Europa oriental que condujo a frecuentes desenterramientos con el objetivo de identificar y matar a los potenciales no muertos. 

Algunos gobiernos incluso llegaron a dedicar funcionarios a la tarea de cazar y clavar
estacas en los cuerpos de los posibles vampiros.
Algunas leyendas originadas en el centro y el este de Europa, durante los siglos XVIII y XIX, hablan de criaturas mitológicas que influyeron en las tradiciones europeas, gracias a la literatura gótica y los relatos de los irlandeses Bram Stoker y Sheridan le Fanu. Sin embargo, más de dos siglos antes de que Stoker creara la popular historia de Drácula, Jure Grando, un campesino croata ya sembraba el terror entre los aldeanos de Istria, lo que le ha valido el título de “el primer muerto viviente de Europa”. El recuerdo de este “vampiro” sigue presente como atracción turística en Kringa, la semidesierta localidad croata donde vivió, murió, revivió y fue de nuevo muerto por sus paisanos.

En el cementerio del pueblo, ninguna tumba lleva su nombre y nadie sabe dar pista de ella. "Esa tumba jamás existió", aseguró con lúgubre fastidio una mujer en el cementerio local. "Los vecinos probablemente derribaron y cubrieron la tumba por miedo a que Grando volviera como vampiro para maltratarlos", explicó con una misteriosa sonrisa Igor Rajko, empleado del museo dedicado al vampiro. "Hay sepulcros sin nombre", añadió enigmático. Uno de ellos, un imponente sepulcro anónimo, resistió todos los intentos de ser fotografiado o filmado por la reportera: entre todos los archivos, sólo estos bloqueaban continuamente el ordenador en un curioso fallo técnico.

La leyenda cuenta que Grando falleció en 1656 y se levantaba de su tumba para abusar sexualmente de su propia viuda, quien describió con horror cómo el cadáver de su esposo se le aparecía con una sonrisa espantosa, la boca sangrienta y haciendo un ruido horripilante esforzándose por respirar. Para acabar con el maleficio, el párroco asaltó al vampiro con un crucifijo demandando que dejara de aterrorizarlos, las lágrimas salieron a los ojos del espectro, pero Grando siguió aterrorizando a la aldea hasta que fue necesario que un grupo de lugareños lo atraparan y trataron de perforar su corazón con estacas de espino. Stipan Milasic, logró acabar con Jure Grando tras una batalla feroz.

La historia cuenta que ni siquiera el más conocido remedio contra los vampiros surtió efecto y que en las noches siguientes Grando se vengó de sus agresores: tocaba a las puertas de los que le habían atacado y en cada casa alguna persona moría después de grandes sufrimientos como si alguien le hubiera chupado la sangre. No fue hasta 1672 cuando, en un nuevo intento de poner fin a la maldición, nueve audaces aldeanos y el párroco acordaron degollar a la criatura maléfica mientras descansaba en la tumba. El más valiente entre ellos, un tal Stipan Milasic, logró tras una batalla feroz cortarle la cabeza mientras el vampiro saltaba y chillaba horriblemente. De la herida salió tanta sangre que cubrió a los presentes. Cuando rebosó de la tumba, el monstruo finalmente se rindió. Desde entonces la paz volvió a Kringa. La misma paz inalterada que ahora perturban solo los turistas interesados en el vampiro. Es el más antiguo vampiro documentado en Europa, con nombre y apellido y testigos.

El vampiro de Istria fue ya descrito en 1689 por el historiador esloveno Johann Weichard von Valvasor en El Honor del Ducado de Craim. También Herman Hesse se refirió a él en 1925 en una obra sobre leyendas de brujería y espectros. "Jure Grando es el más antiguo vampiro documentado en Europa, con nombre y apellido, año de aparición, testigos, hasta la descripción de su carácter", comentó el escritor croata Boris Peric. Peric estudió a fondo este fenómeno, aseguró que la figura de "Jure vive hoy en la de Drácula" ya que el caso inspiró, a través de Valvassor, la literatura de horror del romántico siglo XIX. "Tras conocer el cuento, Lord Byron empezó a escribir su Vampiro, terminado por John Polidori, sobre lo que luego se desarrolló toda esa literatura sobre vampiros que conocemos, a partir de Stoker hasta las películas que tenemos hoy", afirma.

Cierto o no, la teoría de la existencia de los vampiros, mejor no se arriesgue y evite los sitios por donde se le podría aparecer un vampiro, ja ja ja ja ja ja.

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